Sobre el blog

1) El siguiente sitio es una herramienta complementaria al curso de Sociología Temática 1, pero de carácter extracurricular y completamente opcional (esto implica que ninguno de los contenidos aquí presentados será requerido para las instancias evaluativas del curso).

2) El material es seleccionado y posteado por los/as docentes del curso 2010.

3) La motivación principal es proporcionar una herramienta interactiva de difusión de material considerado de interés como complemento para el curso en particular y el desarrollo del pensamiento crítico en general.

4) Será bien recibido todo tipo de comentario que deseen realizar a los sucesivos post, ya sea de carácter anónimo o personalizado (la actividad que se desarrolle dentro de este sitio tampoco será evaluada). También serán bien recibidas sugerencias de material para colgar.

5) ¡Qué lo disfruten!
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19 de abril de 2010

EL LEGADO DE LÉVI-STRAUSS

Dos materiales que profundizan en la "herencia" de Lévi-Strauss en las ciencias humanas y sociales occidentales. El primer material es un documental realizado en 1988, llamado "Reflexions faites" que contiene entrevistas tanto a Lévi-Strauss como a diversos pensadores franceses posteriores (Pierre Bourideu, Jacques Le Goff, Jean-Pierre Vernant, Andre Comte-Sponville, Michel Tournier y Luc de Heusch). El segundo material es una pequeña entrevista realizada a Phillipe Descola, director del Laboratorio de Antropología Social y profesor del College de France sobre el legado de dicho autor para la antropología francesa.

REFLEXIONS FAITES


ENTREVISTA A PHILIPPE DESCOLA
Lévi-Strauss, ¿un racionalista cercano al surrealismo?

Por Fabiola Beltrán-Fimat

El antropólogo Philippe Descola dirige el Laboratorio de Antropología Social, fundado por Claude Lévi-Strauss en 1960. Maneja el legado intelectual de Lévi-Strauss. Es miembro de la junta asesora del Museo Branly. Enseña en el Colegio de Francia una de las cátedras más seguidas, titulada «antropología de la naturaleza». Tiene por objetivo reunir entidades sociales que han sido separadas: la naturaleza y la cultura, los humanos y los no humanos (plantas y animales). Lévi-Strauss dirigió su tesis sobre los jíbaros achuar, con los que convivió un tiempo. Publicada en 1992 con el título de «Las lanzas del crepúsculo», se convirtió rápidamente en otro «clásico» de los viajes etnológicos.

¿Qué representa para usted Lévi-Strauss? Es la figura más importante de la antropología del siglo XX. Es imposible no ver eso que él hace para enriquecer y modificar el método estructuralista y el conocimiento en los campos de la vida social. No se ve como un maestro, pero su formación y su obra me inspiraron. El encuentro con el mundo amerindio nos orientó en todas las reflexiones de nuestros problemas. Manejar su legado es una responsabilidad muy grande.

¿Cuáles son las contribuciones que él hace a los estudios americanos? La influencia de Lévi-Strauss en los antropólogos americanistas se siente tardíamente, sólo después de sus trabajos sobre los mitos (1964). Porque fuera de Tristes trópicos (1955), que no está consagrado únicamente a los indígenas del Brasil, Lévi-Strauss, dedica pocos trabajos, específicos, a los mundos amerindios. Los indígenas no figuran casi en su primer gran libro, Las estructuras elementales del parentesco (1949), y no cumplen un papel preponderante en la Antropología estructural (1958) ni en el Pensamiento salvaje (1962). La única publicación que verdaderamente consagra al Brasil es su tesis complementaria, denominada La vida familiar y social de los indios nambikwara.


¿En qué radica esa importancia de la serie mitológica?La lección explícita es que no existe una especificidad amerindia. Lévi-Strauss dice que la tierra de mitos es redonda y el punto de partida es arbitrario. Que los temas míticos se transforman unos en otros y se puede seguir su recorrido alrededor del planeta... Él comienza con un mito bororo, que lo lleva a sitios diversos de América, del Japón, de la antigua Grecia. Y aunque el objetivo de la serie no es analizar una región en particular, habla de una especie de centro del mundo amerindio donde se cruzan ciertos grandes temas panamericanos. Los americanistas descubrimos la pertinencia de esa unidad de cadenas míticas amerindias en estudios efectuados en Norte y Suramérica. Así las cosas, Lévi-Strauss se vuelve americanista por un hecho marginal. Pretendiendo no ser sino un antropólogo cuyo tema de estudio es el mundo entero, se deja atrapar, un poco sorpresivamente, por esa profunda ternura que le inspiran las sociedades amerindias de las que él habla en sus libros, sobre todo en Tristes trópicos.


¿Para qué sirve a la causa indígena el Museo Branly?Sirve para conocerlos. El trabajo de conocimiento acerca la gente, ayuda a disipar las ideas falsas. Una mirada más vasta que la simple contemplación estética de los objetos hace resurgir cómo otras civilizaciones abordaron en ciertos momentos de su historia la condición humana; qué soluciones encontraron para enfrentar la muerte, el nacimiento, la religión, el poder, a la autoridad política, la subsistencia, las técnicas. El hecho de mostrar que existe una multiplicidad de opciones y una gran inventiva permite relativizar nuestra manera de responder a las mismas preguntas. Y es quizás lo más importante. Si hay una lección que el ciudadano pueda aprender de la etnología, es que ésta puede mostrar la existencia de respuestas muy diferentes de las nuestras, todas igualmente legítimas, de una evolución histórica particular.


¿La museología es, de todas maneras, un filtro occidental?Claro, la misma situación ocurre con los mitos. Si se les transcribe de manera textual, no se entiende nada. Se necesita el filtro de interpretación, traducción y montaje, mediación que refleja un punto de vista personal, la visión de una civilización, de una determinada tendencia. La misma situación se vive con nuestro pasado. Como todos los etnólogos, yo insisto en que los objetos deben exponerse en su contexto en nuestros museos etnográficos. Pero igualmente podríamos encontrar anormal ver en los museos toda la simbología de las pinturas del Quattrocento, cuando los primitivos italianos permanecen en el misterio para un espectador normal. Ese trabajo de educación a la otredad se debe hacer en todos los museos.


Por la valorización de la magia, arte y prácticas insólitas de los indígenas, por su amistad con André Breton, a Lévi-Strauss lo vinculan al surrealismo. ¿Qué piensa de esa relación? Creo que lo influenció como a todo el mundo. Sin duda alguna, el surrealismo tuvo importancia en su reflexión por su efecto descentralizador, por su espíritu crítico de los cánones de expresiones literarias y artísticas. Pero Lévi-Strauss tiene una exigencia de racionalidad muy grande, que no va al encuentro de la dimensión puramente poética de la subversión de la realidad que los surrealistas querían hacer. Lévi-Strauss no pretende simplemente comprender el mundo, sino también explicarlo. En ese sentido, se distingue de los surrealistas. Él denuncia muchas veces las aprensiones confusas, las acciones fundadas sobre la expresión de sentimientos. Es un gran racionalista.

16 de abril de 2010

ENTREVISTA A CLAUDE LÉVI-STRAUSS EN 1972


(aclaración: link al video 1/6, los siguientes se encuentran en el menú a la derecha del canal de youtube)

Entrevista a Lévi-Strauss realizada en 1972 por Pierre Beuchot para el canal ARTE France. En la misma aborda algunos de los elementos cruciales de su trabajo antropológico (la cuestión de la prohibición del incesto como primer hecho social, la función del tótem y del mito para comprender el funcionamiento de la mente humana en relación al mundo circundante) así como de su postura filosófica (¿por qué estudiar filosofía?, la relación entre estructura y acontecimiento y su opinión frente a las críticas recibidas por su adscripción a la corriente estructuralista). Merece la pena una hora de atención!


Extracto de la entrevista (en relación a la discusión que se dio en los prácticos y para seguirla...)

PB: ¿Qué contesta a usted a los que han acusado al estructuralismo de abolir a la persona humana?


CLS: Es cierto que a menudo se ha acusado al estructuralismo de antihumanismo.No diría que eso es completamente falso. Solo diría que es una verdad a medias, porque al fin y al cabo, ¿qué es lo que se nos reprocha? Se nos reprochan dos cosas. Una, en el plano epistemológico y la otra, en el plano moral. En el plano epistemológico se nos reprocha haber aplicado sobre el hombre un punto de vista que no es el del filósofo, el del filósofo que practica la introspección sobre si mismo, es decir, que intenta adoptar un otro punto de vista que el del sujeto. Considero que eso es perfectamente legítimo, sea la investigación que sea, elegir el punto de vista que se estime más eficaz para los resultados de su investigación. (...) Se trata de averiguar que estamos buscando y cuál es el punto de vista, la ampliación que se debe adoptar para obtener un resultado. Bien, nosotros elegimos una ampliación donde la noción de sujeto se disuelve, se borra, desaparece. Nosotros estudiamos mecanismos que ocurren en el interior del pensamiento (Nota de traducción: "pensée" en francés se puede traducir también como "mente"; considero que se ajusta más a la idea de la oración), pero de un pensamiento que va más allá de ese pequeño sector de pensamiento que el propio sujeto cree aprehender. Por lo tanto creo que por aquí, se busca una polémica vana. Luego está el punto de vista moral, que se inspira en consideraciones completamente distintas, y que, en el caso de un etnólogo, no puede estar inspirado por el espectáculo de la destrucción monstruosa, sistemática de culturas diferentes a la nuestra, que Occidente está llevando a cabo, quizá desde hace mucho tiempo, pero digamos para simplificar, desde tiempos del descubrimiento de América y desde los grandes descubrimientos y la colonización hasta el día de hoy. No podemos aislar la condena de esa destrucción de sociedades humanas, de todos esos tipos de destrucción que presenciamos, y que presenciamos mucho más hoy en día, destrucción de especies animales, destrucción de especies vegetales y todo esto ¿en nombre de qué? En nombre de un cierto humanismo que fue el del Renacimiento y que sigue siendo el nuestro desde entonces, que es un humanismo apisonador, un humanismo agresivo, por el cual el hombre se encarna a si mismo como dueño y señor de la creación y todo lo demás está a su disposición. ¿A qué nos ha llevado todo esto? Ya se ve. Nos ha llevado a grandes guerras de exterminio, nos ha llevado a campos de concentración, nos ha llevado al exterminio de una parte de la humanidad a manos de si misma, y esa parte misma de la humanidad que se consideraba a todo el resto de la humanidad. ¿Por qué? Porque según me parece a mí, el humanismo clásico ha definido al hombre de forma muy estrecha. Lo ha definido como ser pensante en lugar de definirlo como ser vivo. Ha situado demasiado cerca del hombre las fronteras donde se detenía la misma humanidad y, por consiguiente, ya no queda suficientemente protegida contra sus propios ataques...
(Video 5/6 y 6/6).



LÉVI-STRAUSS Y LOS FETICHES DEL CAMPO


Bajo este título ponemos a disposición el link hacia las colecciones de Lévi-Strauss (1908-2009) que inauguró el Museé du quai Branly en Paris los últimos años. La misma está compuesta por un conjunto de fotografías y objetos pertenecientes a sus múltiples misiones por los diversos continentes. Las fotografías, provienen fundamentalmente de sus misiones por Brasil entre 1935 y 1936, fueron depositadas por el autor en el Museo del Hombre al regresar de las mismas y muestran diversos aspectos de la vida de las comunidades Bororo, Caduveo, Guarani y Kaingang. Otras provienen de una investigación realizada por Lévi-Strauss en 1950 en la actual Bangladesh. Los objetos, forman un conjunto de 1478 piezas divididas en dos grandes grupos: las provenientes de Brasil y relatadas en su obra Tristes Tropiques y las provenientes de América del Norte (Alaska fundamentalmente).